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Para mitigar el problema del consumo de carne de tiburón en MéxicoNakawe Project, en colaboración con Turtle Island Restoration Network, está lanzando la campaña “¿Tiene Mecurio?”.

 


El objetivo principal de este proyecto es educar a los ciudadanos mexicanos sobre los riesgos para la salud asociados con el consumo de tiburones, principalmente relacionados con el mercurio como toxina. Al llegar a los ciudadanos mexicanos y proporcionarles la educación y las herramientas para entender las toxinas que contiene la carne de tiburón, esperamos reducir la cantidad de carne de tiburón consumida en México.

 


banner-ig-got-mercury-pan-espan%cc%83ol-1En México, se consumen 23,000 toneladas de carne de tiburón anualmente. Esta carne se vende en diferente supermercados del país y es comúnmente vendida como “filete de tiburón,” “cazón,” y “bolillo.” Debido a esto, los consumidores mexicanos pueden estar inconscientemente comiendo carne de tiburón sin tener conocimiento del mismo, y estar desprevenidos de los riesgos asociados con el consumo de estos productos. Si en algún momento se menciona “carne de tiburón,” la especie de tiburón no es especificada, lo cual es importante por que algunas especies de tiburones tienen niveles de mercurio más altos que otras. Por lo tanto, es esencial que los consumidores tengan acceso a esta información para tomar decisiones sabias sobre su salud. Para mitigar el problema del consumo de carne de tiburón en México, Nakawe Project, en asociación con Turtle Island Restoration, está lanzando la campaña de “GotMercury” o tienes mercurio. La meta principal de esta campaña es de educar a los ciudadanos mexicanos sobre los peligros asociados con el consumo de la carne de tiburón, principalmente los niveles de mercurio que se encuentra en los tiburones y cómo el mercurio actúa como una toxina dentro del cuerpo. 
Esperamos que al proveer está información y las herramientas para entender las toxinas que contiene la carne de tiburón, podamos reducir la cantidad de carne de tiburón consumida en México.

 


Muchas organizaciones gubernamentales en el mundo han delineado niveles aceptables the metilmercurio en peces. Estos niveles indican la cantidad máxima de mercurio que un adulto podría consumir por medio de su comida de mar sin ningún riesgo negativo significativo para su salud. De acuerdo con el Codex Alimentarius y la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (US FDA) niveles aceptables de metilmercurio en peces es de 1.0 mg/kg. Japón, por el otro lado, ha puesto sus límites a 0.3 mg/kg y la comunidad Europea ha puesto sus límites a 0.5 mg/kg. Estos niveles permisibles son significativamente más bajos que el consumo de carne de tiburón permite ya que el tejido de tiburón está altamente concentrado con mercurio y metilmercurio. Un estudio en el 2007 publicado por la US FDA midió las concentraciones de mercurio en tiburones entre los años 1991 y el 2007 y encontró que la concentración promedio de mercurio en tiburones era de 0.979 ppm (±0.626) con los niveles más altos siendo 4.54 pmm (4.54 mg/kg).  La unidad de ppm (partes por millón) es convertible a mg/kg en un proporción de 1:1, la concentración promedio de 0.979 mg/kg es significativamente más alta que la establecida por la comunidad Europea de 0.5 mg de mercurio/kg. Un estudio por el Laboratorio Marino Mote en Sarasota, Florida tomó muestras del metilmercurio presente en nueve especies de tiburones en aguas costeras. Las muestras indicaron concentraciones promedias de 0.88 ppm, o 0.88 mg metilmercurio/kg con algunas concentraciones alcanzando los niveles de 2.87ppm o 2.87mg/kg. El nivel promedio de 0.88 mg/kg esta peligrosamente cerca al límite máximo establecido por el Codex Alimentarius y la US FDA de 1.0 mg/kg y sobrepasan los niveles establecidos por otras comunidades, como esos establecidos en Japon (0.3 mg/kg). De igual manera, de acuerdo al estudio, un tercio de las muestras estudiadas tenían niveles de metilmercurio que sobrepasaban el límite establecido de 1.0 mg/kg. Además, los peces con las concentraciones más altas de metilmercurio casi triplican los niveles admisibles. Estos descubrimientos apoyan la declaración que la carne de tiburón es perjudicial para la salud. Los niveles de mercurio y metilmercurio presente en la carne de tiburón sobrepasan los niveles de consumo sugeridos y de tal forma, pueden representar un riesgo grave para la salud humana si seguimos consumiendo la misma.

El mercurio (Hg) es un elemento químico que puede entrar el medio ambiente por medios naturales y antropogénicos como por ejemplo actividades industriales, minería,  incineración de basura, erupciones volcánicas, fuegos forestales, etc. (Lepak et al., 2016). El mercurio también se puede depositar en sedimentos acuáticos donde es convertido en metilmercurio (MeHg) (Gutenmann et al., 1998). Bacterias reductoras del sulfato, que se encuentran en condiciones anaeróbicas en el fondo de algunos cuerpos de agua, cambian el mercurio de su forma inorgánica a metilmercurio por el proceso de transmetilación (He et al., 2007). Mercurio, en su forma orgánica, es asimilado fácilmente por diferentes organismos, comparado a su forma iónica, debido a su solubilidad lipídica. Por esto, MeHg se bioacumula en los tejidos de peces y otra fauna silvestre, y consecuentemente, está presente en todos los niveles de las redes alimentarias marinas desde el plancton hasta peces piscívoros y algunas aves (Cleckner et al., 2003) (Evers et al., 2007) (Gutenmann et al., 1998) (Rossmann, 1999). El ciclo del mercurio en un ecosistema marino puede ser observado en la Figura 1. Como puede ser visto en la Figura 2, MeHg es transferido entre los productores y consumidores mediante la relación depredador-presa y se puede encontrar en mayores concentraciones en organismos que se encuentran en los niveles más altos de la red alimentaria. El mercurio puede ser retenido en los tejidos del cuerpo por muchos años. Es por esto, que depredadores que viven por muchos años como es el caso de muchos peces grandes, contienen mayor cantidad de MeHg que otros organismos a niveles tróficos más bajos (Cleckner et al., 2003) (Driscoll et al., 2007) (Simonin & Meyer, 1998). Esta relación es evidente en todos los niveles tróficos, incluyendo desde los organismos mas pequeños como el zooplancton. En un estudio científico se encontró que el zooplancton presente en un lago eutrófico acumulaba metilmercurio, quiere decir que el zooplancton de mayor tamaño tenía más metilmercurio comparado con especies relativamente más pequeñas (Cleckner et al., 2003). Esta relación se puede ver en la Figura 3.

En ciertos niveles, el mercurio puede ser perjudicial para la fauna. A pesar de que niveles elevados de metilmercurio no parece afectar la salud de peces directamente, niveles elevados en los tejidos de otros organismos ha mostrado afectar las habilidades motoras, comportamiento, niveles hormonales, crecimiento, y reproducción lo cual es perjudicial para la sobrevivencia y salud la fauna silvestre (Driscoll et al., 2007) (Evers et al., 2007) (Lepak et al., 2016) (Simonin & Meyer, 1998).

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El consumo de alimentos contaminados con mercurio también es perjudicial para los seres humanos. Los efectos en los seres humanos son similares a esos demostrados por otros animales. En nuestro cuerpo es visto como una neurotoxina y puede impedir y afectar nuestra cognición, crecimiento, desarrollo, y sobrevivencia (Lepak et al., 2016). Por ejemplo, en un evento en los 1950, miles de personas sufrieron de parálisis y cien personas murieron después de consumir peces con altos niveles de mercurio capturados en la Bahía de Minamata, Japón. El mercurio se fue bioacumulando en los peces de la Bahía debido a la descarga de químicos proveyente de una compañía química (Simonin & Meyer, 1998). Algunos grupos de personas son más susceptibles a los efectos negativos de alimentos contaminados de mercurio. Estos grupos incluyen niños menores de 12 años y mujeres que están embarazadas o que pueden quedar embarazadas (Evers et al., 2007) (Lepak et al., 2016). Otro estudio en el 2007 estimo que en los Estados Unidos 410,000 fetos son expuestos a niveles perjudiciales de metilmercurio en el utero cada año (Driscoll et al., 2007).  La Agencia para Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (US EPA) también reportó en el 2003 que el 8% de mujeres en los Estado Unidos que estan de edad para concebir, tienen niveles de mercurio en la sangre que son más altos de lo que se considera seguro (Driscoll et al., 2007). Estas estadisticas demuestran que la acumulacion de mercurion en el medio ambiente coloca un alto riesgo para nuestra salud como también pone en riesgo la salud del medio ambiente

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Figura 1. El ciclo del mercurio en sistemas acuáticos. Credito: US Geological Survey

Se puede encontrar en: http://sofia.usgs.gov/projects/index.php?project_url=evergl_merc

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Figura 2. Concentraciones de mercurio en aguas del Noreste Americano de acuerdo a Driscoll et al. Este gráfico muestra la relación entre el nivel trofico y la acumulacion del mercurio. Altos niveles de acumulacion de mercurio se encuentran en los niveles tróficos más altos.

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Figura 3. Concentración de metilmercurio en especies de zooplancton en la región Green Bay, Lago Michigan de acuerdo a Cleckner et al. Las especies de zooplancton están listadas de acuerdo a tamaño (bosmina siendo la más pequeña y ciclopoides como la especie más grande). Este gráfico muestra que las especies de mayor tamaño tienen concentraciones más altas the metilmercurio comparadas con especies de menor tamaño. Esta relación puede ser comparada a otros organismos acuáticos, como tiburones.


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Comer mariscos altos en mercurio es peligroso para su salud, especialmente para mujeres y niños. Nuestra calculadora “Got Mercury?” Le ayuda a tomar decisiones más saludables sobre el marisco. Simplemente ingrese su peso, el tipo de marisco, la cantidad de marisco que va a comer durante una semana y haga clic en el botón “calcular” para ver el contenido de mercurio en los peces.

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#WeDontEatMercury

 


Cleckner, L.B., R. Back, P.G. Gorski, J.P. Hurley, and S.M. Byler. 2003. Seasonal and size-specific distribution of methylmercury in seston and zooplankton of two contrasting Great Lakes embayments. J. Great Lakes Res 29:134-144.
Driscoll, C. T., Y.J. Han, C.Y. Chen, D.C. Evers, K.F. Lambert, T.M. Holson, N.C. Kamman, and R.K. Munson. 2007. Mercury contamination in forest and freshwater ecosystems in the northeastern United States. BioScience 57(1):17-28.
Evers, D.C., Y. Han, C.T. Driscoll, N.C. Kamman, M.W. Goodale, K.F. Lambert, T.M. Holsen, C.Y. Chen, T.A. Clair, and T. Butler. 2007. Biological mercury hotspots in the northeastern United States and southeastern Canada. BioScience 57:29-43.
Gutenmann, W.H., C.M. Reid, and D.J. Lisk. 1998. Mercury content of smelt in Cayuga Lake in central New York State. Chemosphere 37:391-392.
He, T., J. Lu, F. Yang, and X. Feng. 2007. Horizontal and vertical variability of mercury species in pore water and sediments in small lakes in Ontario. Science of the Total Environment 386:53-64.
Lepak, J.M., M.B. Hooten, C.A. Eagles-Smith, M.T. Tate, M.A. Lutz, J.T. Ackerman, J.J. Willacker, A.K. Jackson, D.C. Evers, J.G. Weiner, C.F. Pritz, and J. Davis. 2016. Assessing potential health risks to fish and humans using mercury concentrations in inland fish from across western Cananda and the United States. Science of the Total Environment: In press.
Rossmann, R. 1999. Horizontal and vertical distributions of mercury in 1983 Lake Superior sediments with estimates of storage and mass flux. J. Great Lakes Res 25:683-696.
Simonin, H.A. and M.W. Meyer. 1998. Mercury and other air toxics in the Adirondack region of New York. Environmental Science & Policy 1:199-209.